Tuesday, December 30, 2025

El manual cripto de Donald Trump en 2025: todas sus decisiones clave

El año 2025 marcó un punto de inflexión en la relación entre la política estadounidense y las criptomonedas. Durante ese periodo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, impulsó una serie de medidas que transformaron el marco regulatorio del sector, llevaron a la creación de una reserva estratégica de Bitcoin (BTC) y generaron más de 1.000 millones de dólares en beneficios a través de proyectos cripto vinculados a su familia.

De “Bitcoin es una estafa” a “presidente Bitcoin”

La evolución del discurso de Trump definió su agenda cripto. Tras años calificando a Bitcoin como una estafa, en 2025 pasó a autoproclamarse el “presidente Bitcoin”, defendiendo el papel de las criptomonedas como herramienta estratégica para reforzar la hegemonía financiera de Estados Unidos frente a China.

En junio afirmó que el uso de Bitcoin ayudaba a aliviar la presión sobre el dólar y que eso era positivo para el país. Aun así, meses después reconoció que su conocimiento técnico era limitado, aunque subrayó la magnitud económica del sector.

Su administración también revirtió restricciones impuestas en años anteriores: retiró la normativa contable SAB 121, cerró más de diez investigaciones de la SEC relacionadas con criptomonedas y concedió el indulto al fundador de Binance, Changpeng Zhao.

La Reserva Estratégica de Bitcoin

El 6 de marzo de 2025, Trump firmó una orden ejecutiva para crear una Reserva Estratégica de Bitcoin, utilizando cerca de 200.000 BTC procedentes de incautaciones gubernamentales, valorados en torno a 17.000 millones de dólares. La iniciativa fue descrita como un “Fort Knox digital” para Bitcoin.

Inicialmente, Trump prometió una reserva cripto más amplia que incluyera XRP, Ethereum (ETH), Solana (SOL) y Cardano (ADA). Sin embargo, la orden final clasificó a estos activos únicamente como “activos en reserva”, permitiendo su custodia o venta, pero no nuevas compras.

De este modo, Bitcoin quedó como la única criptomoneda que el gobierno estadounidense podía adquirir activamente.

La Ley GENIUS y las stablecoins

El 19 de julio de 2025, Trump promulgó la Ley GENIUS, el primer marco federal integral para las stablecoins. La normativa exige respaldo total en dólares estadounidenses y auditorías anuales obligatorias, con el objetivo de integrar estas monedas digitales en el sistema financiero tradicional.

La ley fue aprobada en el Senado tras intensas negociaciones políticas y generó un fuerte debate. Algunos economistas advirtieron que el nuevo marco podría alterar el sistema monetario global, mientras que otros lo consideraron un paso clave para legitimar el uso de stablecoins en pagos, comercio y mercados financieros.

Criptomonedas y rivalidad geopolítica

Trump enmarcó la adopción cripto como parte de una carrera estratégica contra China, asegurando que Estados Unidos no debía perder liderazgo en activos digitales. Paradójicamente, China había prohibido el comercio de criptomonedas años antes, lo que provocó el colapso de su cuota en el hashrate de Bitcoin.

En este contexto, Bitcoin fue presentado como un activo estratégico, mientras Ethereum consolidaba su papel como infraestructura clave para contratos inteligentes, finanzas descentralizadas y stablecoins.

El negocio cripto de la familia Trump

La implicación directa de la familia Trump en el sector también marcó el año. La plataforma DeFi World Liberty Financial (WLFI) recaudó más de 550 millones de dólares, con la familia controlando alrededor del 60% del proyecto. El token WLFI llegó a generar miles de millones en valor teórico antes de sufrir una corrección significativa.

Además, el meme coin Official TRUMP (TRUMP) alcanzó una capitalización de mercado de más de 14.000 millones de dólares en su debut, antes de desplomarse más de un 80% a lo largo del año, reflejando la extrema volatilidad de este tipo de activos.

Un año que redefinió la política cripto

Las decisiones de Trump en 2025 situaron a las criptomonedas en el centro del debate político y económico global. Desde Bitcoin como activo estratégico hasta la regulación de stablecoins y la expansión de proyectos DeFi, el año dejó claro que el sector cripto pasó de ser marginal a convertirse en una pieza clave de la agenda financiera estadounidense.

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