El mercado de criptomonedas cerró el año con señales mixtas, pero con movimientos muy relevantes en flujos institucionales, liquidaciones y análisis técnico. XRP se convirtió en el gran protagonista al superar a Bitcoin (BTC), Ethereum (ETH) y Solana (SOL) en entradas netas de capital a través de productos cotizados.
XRP destaca frente al resto del mercado
Los datos de flujos de ETF mostraron una divergencia poco habitual. Mientras los ETF spot de Bitcoin registraron salidas masivas de unos 782 millones de dólares entre el 22 y el 26 de diciembre, y los ETF de Ethereum sufrieron retiradas adicionales por valor de 102 millones, los productos ligados a XRP captaron cerca de 64 millones de dólares.
Solana logró mantenerse ligeramente en positivo con entradas de 13,14 millones de dólares, pero fue XRP quien silenciosamente superó a todos sus competidores directos. Este comportamiento sugiere una rotación de capital institucional hacia activos con nuevos catalizadores regulatorios y menor saturación.
A pesar de estos flujos positivos, el precio de XRP continúa técnicamente débil. El token cotiza por debajo de sus medias móviles de 50, 100 y 200 días, dentro de un canal descendente. No obstante, el comportamiento en los mínimos muestra señales de estabilización: la presión vendedora se ha reducido, los rebotes duran más tiempo y cada nuevo mínimo es menos profundo.
Bitcoin registra un desequilibrio extremo de liquidaciones
Mientras tanto, Bitcoin protagonizó un evento llamativo en el mercado de derivados. En apenas una hora, las posiciones cortas fueron liquidadas de forma masiva, con unos 4,79 millones de dólares en shorts cerrados frente a solo 139.000 dólares en posiciones largas, lo que generó un desequilibrio del 3.436%.
En total, las liquidaciones de BTC alcanzaron cerca de 4,93 millones de dólares. Este tipo de movimientos suele interpretarse como una señal de cambio de posicionamiento, donde los bajistas son forzados a recomprar, generando presión compradora adicional.
El contexto macro reforzó esta lectura. Durante la misma sesión, activos refugio tradicionales como el oro y la plata sufrieron fuertes caídas, lo que suele activar rotaciones de capital hacia mercados más líquidos como el de las criptomonedas. Históricamente, estos episodios han favorecido a Bitcoin como activo alternativo frente a los metales preciosos.
Shiba Inu activa un “golden cross” de corto plazo
En el segmento de memecoins, Shiba Inu (SHIB) también llamó la atención al cierre de 2025. El token formó un golden cross en gráficos horarios, cuando la media móvil de 50 horas cruzó por encima de la de 200 horas, una señal técnica asociada a un posible impulso alcista.
Tras esta señal, el precio de SHIB rebotó desde los 0,000007 dólares hasta la zona de 0,00000739, y posteriormente alcanzó los 0,0000074 antes de una ligera corrección. En las últimas 24 horas, el token acumuló una subida cercana al 2,8%.
Un mercado en plena rotación
El cierre del año deja un mercado cripto claramente dividido. Bitcoin sigue siendo el principal activo de referencia, pero sufre salidas temporales de capital institucional. Ethereum mantiene su papel central en contratos inteligentes, DeFi y stablecoins, aunque también atraviesa una fase de consolidación.
Al mismo tiempo, activos como XRP y Solana ganan protagonismo gracias a nuevos productos financieros y expectativas regulatorias más favorables, mientras que tokens como Shiba Inu muestran cómo el apetito especulativo sigue vivo en determinados segmentos del mercado.
En conjunto, estos movimientos sugieren que el capital no está abandonando las criptomonedas, sino redistribuyéndose. De cara a 2026, la combinación de rotación institucional, señales técnicas y cambios macroeconómicos podría marcar el inicio de nuevas tendencias dentro del ecosistema cripto.
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